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jueves, 29 de septiembre de 2016

En mis recuerdos



 Pixabay
En mis recuerdos siempre hay un cenicero, ropa sucia en el suelo y más de un reloj perdiendo el tiempo.

Puedes encontrar cuadernos hechos con hojas de un otoño perenne; también hay un parque eterno que al atardecer se deja liar tras una cortina de humo.

Todas las piedras del camino tiran sus tropiezos sobre mis tejados y esconden las casas sin construir.

Cada mirada perdida encuentra un secreto y cada mano inocente guarda el silencio del que calla para siempre.

En mis recuerdos siempre hay cenizas porque me da miedo el fuego.

Ester Sinatxe
(28-09-2016)

jueves, 26 de noviembre de 2015

Y otra vez...



Creía que tenía el tiempo en mis manos, y de mis dedos se escapa otro adiós a una oportunidad que nunca me dieron. Quizás sea mi inclinación al imposible, a la señal de peligro; quizás sea solo mi imaginación que tiene vida propia y ha soltado las cuerdas que me vuelven loca y me desatan.

Ideas, brillos, destellos, reflejos de un deseo contenido, de esos besos que no has dado (como cantaba Sabina)

Y otra vez mis latidos han corrido más que mis piernas por calles que nunca habían pisado, hasta llegar a tu puerta tirándola abajo. Me he encontrado una casa vacía, un abrazo olvidado en una esquina y mis maletas ya hechas.

No hay vuelta atrás cuando tus huellas se han perdido en el camino.


Ester Sinatxe
19 Noviembre 2015

domingo, 12 de octubre de 2014

Y otros destinos escritos


Me he acordado de la última vez que no me enamoré,
y se me ha roto el hígado.

Me he hecho un atillo con las medias sonrisas,
y me he encerrado en la maleta sin ruedas en la que arrastro la agorafobia.

Con sobrepaso del tiempo
he dedicado la mañana (y parte del futuro),
a esquivar aeropuertos y otros destinos escritos.

He abierto el cuaderno para viviseccionar imágenes,
y una nota de la autora
me advierte que ya debería haber pasado página.

Pero no puedo evitarlo. Lo llevo en la sangre.
Te hierro, porque soy humana.
Y he forjado cada palabra sobre el yunque de tu pecho.

Soy mi jaula.
Soy mi trampa.
Me abro de piedras en todos los caminos contra los que tropiezo
y acabo en el río, perdida.
Mojada,
bajo el tormento de tus manos fantasmas.

Ester Sinatxe.

domingo, 17 de agosto de 2014

Caminos de letras



Estamos hechos de textos incompletos, caminamos huyendo del punto y final.

Escribo porque quiero escribir
y quiero que me quieras por lo que escribo.
Y quererte y escribir.
Todo a un mismo ritmo,
en versos encadenados,
encabalgándonos a las vocales de nuestras bocas,
que hablan en besos de rima asonante.

Eres arte mayor.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Me debes un otoño


Siempre le fui fiel a la piel ajena,
a las mesas de escritorio,
al café en vena,
a los lechos aleatorios.

Nuca pretendí ser tu prioridad,
ni siquiera una promesa sin cumplir.
Quizás me quede en este quizás...
Quizás sólo haya camino para huir.

Pero te seguiré, errando, allá donde te equivoques.
Jugando con la ventaja de ser la perdedora...
Camarera de esta barra libre de consumaciones
que al pisar la calle no se convierte en señora.

Corazón de piedra, papel o tijera.
Mirada que derrumba las estatuas de sal.
Tacto crujiente, voz de hoja seca.
Treinta y tantos besos escondidos en un dedal.

Admitamos que hace ya seis vidas que se nos hizo tarde,
vistiendo este domingo con las galas de la resaca.
Ya sólo me debes un otoño sentados en el banco del parque,
fumándonos las sobras de una noche de banderas blancas.

Ester Sinatxe.



jueves, 23 de mayo de 2013

Alone

Texto inspirado en esta fotografía: "Alone" de Pau Pérez. Podéis visitar su trabajo de aerografía en La factoría de los sueños de aire.



Llegó al principio de su nuevo viaje, cansado de cargar con los tropiezos en su mochila, y se descalzó las huellas dejadas atrás.
Pausa merecida, pensó. Pausa sin freno, matizó.
Calculó la velocidad media de sus recuerdos y estiró los músculos de su futuro cercano.
No había tiempo que perder y mucho mundo que ganar en aquel horizonte.
Tapó el sol con un dedo y se adueñó de su soledad.
Se quedó allí sentado toda una eternidad, justo un segundo antes antes de retomar su camino.

Ester Sinatxe.